
MINNEAPOLIS, MN.-
Tras casi cinco años de la pandemia de covid-19, Latinoamérica ha conseguido apenas una “relativa estabilidad laboral” aumentando solo 0,5 puntos porcentuales en la tasa de ocupación laboral (58,9 %), según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), por eso la empresa Coca-Cola busca seguir expandiendo su huella socioeconómica en países de la región, como México.
Asimismo, el informe ‘Panorama Laboral 2024 de América Latina y el Caribe’, elaborado por el mismo organismo internacional, recalca que esta recuperación es tan solo una “mejora a corto plazo”, pues los niveles de participación en la fuerza de trabajo y ocupación siguen siendo inferiores a los registrados en 2012.
Además, evidencia que uno de los retos estructurales más grandes en esta zona del mundo es la informalidad, ya que afecta a 127 millones de latinoamericanos.
Ante este panorama y con la misión de avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la región, Coca-Cola busca ser parte de la solución a través del fortalecimiento de su “cadena productiva, proveeduría y comercialización para impulsar la empleabilidad y desarrollo económico”.
Un modelo de empleo y sostenibilidad en México
Un ejemplo de este esfuerzo por el trabajo pleno se observa en México, donde el impacto de las actividades relacionadas con la cadena de valor de la compañía, desde la proveeduría hasta la venta, supera la cifra de 1,7 millones de empleos directos e indirectos.
Esto se traduce en un 2,8 % de trabajos generados en territorio nacional, lo que posiciona a Coca-Cola como una de las mayores empleadoras del sector privado mexicano.
Sobre esta colaboración directa e indirecta con sus trabajadores, la empresa resalta su “sistema embotellador compuesto por ocho compañías”: Arca Continental, Bepensa, Bebidas Refrescantes de Nogales, Coca-Cola FEMSA, Corporación del Fuerte, Grupo Rica, Embotelladora de Colima y Nayar, que juntas abarcan una infraestructura compuesta por 73 plantas embotelladoras.
Además, este trabajo abona al cumplimiento de los objetivos internacionales de la Agenda 2030 enfocados en la producción responsable, pues la Industria Mexicana Coca-Cola cuenta con su sistema de reciclaje líder en México, PetStar, la planta de reciclaje de PET de fabricación alimentaria más grande del mundo.
Esta iniciativa es parte de toda una corriente positiva que se percibe en el país respecto a la economía circular, debido a que en las últimas dos décadas la industria del reciclaje en México ha aumentado un 200 %, de acuerdo con la asociación ambiental Ecoce.
La huella en la economía mexicana
A esto se suma que la huella socioeconómica de la compañía es fundamental para el país norteamericano, la segunda economía más grande de la región tan solo superada por Brasil, ya que las actividades relacionadas con los diferentes momentos de la cadena de valor de la Industria Mexicana de Coca-Cola contribuyen con un valor agregado de 715,700 millones de pesos mexicanos (casi 35 millones de dólares), lo que representa cerca del 2% del PIB nacional.
Asimismo, esta industria estimula el consumo nacional al comprar bienes y servicios a proveedores mexicanos en más de 176.800 millones de pesos.
En ese sentido, según la compañía, está huella socioeconómica es un beneficio que se logra en conjunto, porque “de cada 10 pesos mexicanos que los consumidores gastan en Coca-Cola, al menos 9 de ellos benefician directamente a la economía del país, impulsando empleos y oportunidades”.
La Agencia EFE cuenta con el apoyo de Coca-Cola en la difusión de este contenido.